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sistema de señales en la vía pública constituye la
base para el ordenamiento del tránsito vehicular y peatonal.
Dentro de este sistema, el señalamiento horizontal, es decir las
líneas y signos demarcados en el pavimento, tiene por objeto regular
el tránsito, encauzarlo y transmitir órdenes, informaciones
o advertencias al usuario.
Cuando nos referimos a la línea de detención que se antepone
a la senda peatonal, debemos saber que su función es delimitar
espacios, es decir establecer el límite de frenado de vehículos
en una intersección, determinándose una zona de seguridad
entre los vehículos y el lugar de cruce de los peatones.
El respeto de las demarcaciones horizontales por parte de los conductores
deja bastante que desear en nuestra vía pública, basta simplemente
con observar una calle o avenida y ver como los vehículos se desplazan
sin respetar las líneas que separan los carriles, ver a peatones
que al cruzar no utilizan las sendas peatonales o lo que es peor, ver
adelantamientos en rutas donde la línea continua advierte la inconveniencia
de la maniobra.
Quisimos que los números hablaran de por sí y contabilizamos
en una intersección la cantidad de conductores que respetaban la
línea de detención y los que no lo hacían al tener
que frenar ante la luz roja del semáforo.
Registramos el comportamiento de 1.892 conductores en la intersección
de una avenida (del Libertador) y una calle (Tagle) de la ciudad de Buenos
Aires.
El conteo se efectuó durante tres jornadas, contemplando que fuera
al inicio, mediados y fin de la semana laboral, en horarios de mañana
y de tarde.
Sobre la calle se consignó que el 72 % de los conductores respetó
la línea de detención y el 28 % no lo hizo.
Por otra parte, en la avenida, el 61 % acató la señal horizontal
y el 39 % no lo hizo.
Tengamos en cuenta que no respetar este señalamiento es ni más
ni menos que la utilización por parte del conductor de un espacio
que no le es propio, la invasión de una zona que además
está destinada a la seguridad del peatón.
Puede parecer que no es grave, sin embargo creemos que estos porcentajes
denotan un síntoma, como la punta de un iceberg, que esconde debajo
serias falencias: la de la conciencia colectiva, la del respeto por el
otro, la de no reconocer los propios límites, la del sentido del
deber; en una palabra la de la falta de educación vial.
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