Durante el invierno, nieva en un amplio sector de nuestro territorio. En tales condiciones, la conducción de vehículos torna imprescindible el cabal conocimiento de ciertas normas tendientes a agilizar el tránsito así como a consolidar los más importantes aspectos de la seguridad vial.

ANTES DE CONDUCIR

Haga revisar su vehículo, especialmente la dirección, luces, batería, neumáticos, frenos (incluido el de mano), limpiaparabrisas, lavaparabrisas y sistema de calefacción.
Lleve cadenas de seguridad para, eventualmente, colocar en las ruedas motrices.
Use líquido anticongelante en el radiador, cerciorándose que el nivel del mismo sea el correcto. Evitará eventuales inconvenientes.
No transporte excesivo peso ni carga mal estibada; el hacerlo puede contribuir a que usted no controle con seguridad su vehículo en determinadas condiciones de circulación.
No ingiera bebidas alcohólicas, ni siquiera en pequeña cantidad. Recuerde que el alcohol y la conducción son antagónicos.
Revise las condiciones que presentan para su uso las balizas, cuarta de arrastre, cuñas, etc.
Para garantizar una correcta adherencia sobre nieve es preferible cambiar los neumáticos cuando queden 3,5 mm de profundidad de dibujo.
Compruebe que el índice de viscosidad del aceite del motor sea el adecuado, porque el frío tiene tendencia a densificar dicha viscosidad.
Lave con regularidad el coche para protegerlo contra la sal de la carretera, particularmente corrosiva para el chasis, la carrocería y los neumáticos.

DURANTE LA CONDUCCIÓN

Circule a velocidad moderada. Esto no significa marcha lenta, sino compatible con el estado del camino en ese momento.
Acate, estrictamente, las disposiciones de las señales viales. Su respeto por ellas no sólo beneficiarán a los demás usuarios de la vía pública, sino a usted mismo.
Mantenga siempre limpios todos los cristales de su vehículo. Esto le facilitará un amplio campo visual y paralelamente una circulación segura.
Protéjase de los posibles efectos del monóxido de carbono; deje una ventanilla -por lo menos- sin cerrar del todo.
No acelere ni frene con violencia. Calcule, para esta última operación, un espacio tres o cuatro veces superior al habitual.
Conserve una mayor distancia con respecto al vehículo que le precede.
No olvide que en cuestas y pendientes el vehículo que asciende tiene prioridad de paso.
Evite calzado que impida un buen tacto sobre los pedales y no abuse de la calefacción del coche. El exceso de calor puede producir somnolencia.
Durante el trayecto, infórmese de la temperatura exterior. Si está lloviendo o hay humedad, y la temperatura no supera los 3ºC, está rondando en el umbral de la helada, y pueden aparecer placas de hielo o de nieve.
Evite viajar durante la madrugada o las primeras horas de la mañana, es cuando hay más posibilidades de que se forme hielo.
Reduzca la velocidad en puentes, umbrías y proximidades de arroyos, donde es más fácil que encuentre hielo.
Si pierde el control, no frene. Levante suavemente el pie del acelerador e intente controlar el vehículo usando el volante.

EN CASO DE TEMPORAL O BLOQUEO

Permanezca dentro del vehículo, encendiendo el motor a intervalos, a fin de mantener la temperatura interior.
Mantenga el automóvil cerrado pero con suficiente ventilación como para no impedir la renovación del aire.
Procure que el techo se encuentre desprovisto de nieve; límpielo. Tenga presente que sólo así será visible desde algún medio aéreo.


CONSEJOS INFALIBLES

Llene el tanque con frecuencia. Con el depósito lleno su coche ganará en estabilidad y adherencia. Y en caso de quedarse inmovilizado, dispondrá de calefacción durante más tiempo.
Pase una papa cortada por el parabrisas (interior y exterior). Por fuera, repelerá el agua; y, por dentro, evitará que el cristal se empañe
Un poco de anticongelante o detergente neutro en el agua del limpiaparabrisas mejorará bastante la limpieza del cristal y, con ello, la visibilidad
No utilice agua caliente contra un parabrisas helado, podría romper el cristal. Use anticongelante o alcohol.
Una jeringa y alcohol mezclado con lavavajillas pueden descongelar rápidamente una cerradura helada. Tambien puede uasr el agua caliente del termo para hacerlo.
Los limpiaparabrisas se vuelven flexibles con un algodón empapado en bebida de cola.
Para que el hielo no deje pegados los limpiaparabrisas al cristal, cuando estacion, levántelos.






Más amplitud y diversidad de información se podrá obtener del Manual de Conducción del A.C.A.