Medio Siglo y 200 números despues ...


Muchas cosas pasan en medio siglo de historia en un país. Tantas como las que caben en 200 números de una publicación. En octubre de 1961, el Automóvil Club Argentino presentaba oficialmente Autoclub. El staff de la revista era encabezado institucionalmente por el Dr. César C. Carman, presidente del ACA. Y a continuación se destacaba la Comisión Asesora, que estaba por entonces integrada por un elenco de lujo: la presidía Marcos Victorica y lo secundaban Roberto N. Lobos, Lino Palacio y Alfredo Calisto.

¿Era este mismo país? ¿Era distinto? ¿Sigue siendo la misma Argentina pero cambió el entorno mundial, llegó la globalización y se impusieron nuevas reglas de convivencia internacional o cambió la Argentina junto con el mundo? ¿Para bien? ¿Para mal? ¿Hay lecciones que puedan sacarse de la relectura de Autoclub, con la perspectiva que permite el tiempo transcurrido?

En principio, una: aquella camada que casi 50 años atrás lanzó la revista, tituló su primera nota “De regreso”. Y allí se propuso: “Después de casi tres lustros de ausencia… el Automóvil Club Argentino se hace presente otra vez en el quehacer periodístico nacional. En esta oportunidad, nuestra decisión es no volver a abandonarlo, como lamentablemente aconteció en otras anteriores, por razones de circunstancias”. Este número 200 prueba que, a salvo de voluntarismos o de proyecciones efímeras, aquella fe en la iniciativa emprendida por la gente del Club tenía un fundamento serio.

Una gran revista

Uno de los más tradicionales editores argentinos, fundador de una casa señera en la tradición de libros y revistas, aconsejaba desde una colección de máximas que sus herederos solían repartir a sus equipos de redacción: “Para un editor no hay mejor lectura que su propia publicación”. Asomarse a la colección de Autoclub le dará la razón. En principio, porque es decididamente impresionante la lista de firmas de primerísima línea que han desfilado por sus páginas. Poetas, científicos, escritores, dramaturgos, periodistas, artistas…

Horacio Estol, por ejemplo, escribía las crónicas desde los Estados Unidos que lo hicieron famoso (entre otras cosas, como corresponsal del diario Clarín), pero poniendo el foco en la problemática para los socios del Automóvil Club Argentino: cómo se vivía el uso cotidiano del automóvil en los Estados Unidos, pero experimentado con ojos y temperamento argentinos. Algunas de sus crónicas ameritarían la reedición actual. Como ejemplo, un título: “El problema del estacionamiento y el estacionamiento del problema”. Estaba hablando de Nueva York en los 60 y la comparaba con Buenos Aires... Resuena con tremenda actualidad.

Desde el número 1 de Autoclub firmó sus notas Rodolfo M. Taboada, una de las más grandes firmas argentinas disponibles en el momento. Taboada ya era famoso por su pluma en géneros tan diversos como el guión cinematográfico y televisivo, las letras de tango y el humor en la revista Rico Tipo, de Guillermo Divito, donde había popularizado un seudónimo desbordante de ingenio: Tomás Elvino Blanco. A modo de ayudamemoria para los lectores: en el mismo año 1961 en que apareció Autoclub, Taboada presentó la letra de “Por qué la quise tanto”, que con música de Mariano Mores se constituyó en uno de los grandes clásicos del tango, que ya había pasado su época de oro. Es aquél que dice “Remotos acordeones / despliegan en la noche / sus pájaros de bruma…”. Fue un gran año 1961 para él, porque el estreno del tango corrió por cuenta de Hugo del Carril en la revista Estrellas en el Avenida, con la orquesta de Mores. ¿Qué escribió don Rodolfo M. Taboada como primera nota para Autoclub?: “El sueño del automóvil propio”.

Piolín de Macramé era otro seudónimo famoso. Ocultaba al talento humorístico del doctor Florencio Escardó. Su título de presentación: “¡Oh, el automóvil!”
Lino Palacio, uno de los más grandes nombres en la historia del humor gráfico, una auténtica celebridad desde que consagró personajes como Don Fulgencio y se consagró con las inolvidables tapas a color de la revista Billiken, se anotó con dos páginas simplemente tituladas “Autos”.

Como se anticipó en la nota editorial de esta edición, el listado de firmas “de Fórmula 1” literaria y periodística es interminable.

LOS VIAJES Y LOS MAPAS

Dos clásicos en los que el Automóvil Club Argentino ha liderado podría decirse que desde su nacimiento, se vieron reflejados de manera brillante en las páginas de su revista: la cartografía y el diario de viaje, que encuentra en la colección de Autoclub innumerables cumbres de este subgénero literario.

Sixto Pondal Ríos, intelectual y artista prolífico (sólo en guiones cinematográficos se le cuentan más de 60 y la mayoría exitosos), escribió sus notas “Desde Ushuaia a La Quiaca”. Chamico, seudónimo de nada menos que el gran poeta Conrado Nalé Roxlo, escribía sobre “Córdoba y sus aguas”, anticipando otra pieza de antología, “Córdoba”, de Ulises Petit de Murat, otro grande: poeta, traductor, guionista de calidad y cantidad de filmes, y para no ser menos que Rodolfo M. Taboada, autor de “Bailate un tango, Ricardo”, con música de Juan D’Arienzo.

El desarrollo de la cartografía se refleja en los 200 números de la revista, uno tras otro. Desde las primeras hojas de ruta que se convertirían en un clásico, hasta una tapa que será dedicada íntegramente a destacar la gran novedad tecnológica; la cartografía satelital.
 

LA CULTURA DEL AUTO

Como ocurre con los objetos artísticos y tecnológicos, el automóvil marca hitos históricos del mundo, de los países, de la gente. Una película nos puede recordar un vínculo querido o un momento de nuestras vidas. Un modelo de televisor o un combinado, lo mismo. ¡Y ni qué hablar de los autos!

Cuando nació Autoclub nuestras calles estaban recorridas por unos 50 modelos, que iban desde el Siam Di Tella hasta los Rambler. La revista apareció en un contexto de “tuerquización” de la sociedad argentina, que desde principios del siglo XX se apropió del auto hasta convertirlo en una de sus expresiones culturales más características.

El período de alumbramiento fue precisamente de bisagra entre dos mundos: en 1959, la Argentina tenía un automóvil cada 47,8 habitantes. En 1965 la relación pasó a ser de un automóvil cada 23,7 habitantes. Se vivía un boom que a la distancia permite explicar la revista, también, como una demanda de la época. Algunos títulos lo demuestran: “El porvenir de nuestra industria automotriz”. Un reportaje a G. H. Minor, de General Motors, ilustrado con fotos de la intensa actividad industrial en los talleres de GM, de la Fiat en Caseros, de IKA en Córdoba, de la Siam Di Tella…

“Guerra en el automovilismo. Detroit enfrenta a Europa”. Y los modelos de la época que ilustran: Borgward, Falcon, Corvair… “El Salón de la Esperanza” se titula la nota sobre el Salón del Automóvil, donde se exponen además del Di Tella, el NSU, los Rambler, el Auto Unión (una estrella de la época, hoy olvidada), Chevrolet 400, Peugeot 403, Fiat 1100, Renault Dauphine… En las publicidades se destacan éstos, pero también el Valiant, los camiones Dodge y Mercedes Benz, los De Carlo, los Hansa…

Ese 1961 es también el año en el que las tres grandes marcas: Ford, Chrysler y General Motors ingresan al mercado de automóviles no comerciales en la Argentina. Ford y General Motors estaban desde 1959 y la Chrysler desde el 60. Pero en 1961, abriendo los dorados sixties en que la juventud salía a comerse el mundo, los tres gigantes aprobaron sus planes de autos para todos. Y ese año llegan los dos primeros Ford Falcon, que la compañía importa con carácter experimental, para probar en las rutas argentinas si el modelo es viable para las exigencias locales. Terminó siendo un clásico para siempre. Un fierro. Aunque Autoclub se daría el lujo de llegar más lejos que el Falcon…

 


  >OTRAS COSAS QUE PASABAN EN 1961


  • El papa Juan XXIII daba a conocer su Encíclica Mater et Magistra.
  • John Fitzgerald Kennedy juraba como 35º presidente de los Estados Unidos de América.
  • El presidente de la Nación, Arturo Frondizi, mantenía una reunión secreta con Ernesto “Che” Guevara nada menos que en la Quinta Presidencial de Olivos…
  • La reunión de la OEA en Punta del Este aprobaba la Alianza para el Progreso, propuesta por los Estados Unidos para el continente. Roberto Alemann, ministro de Economía, encabezaba la delegación argentina. 
  • Patrice Lumumba era asesinado en el Congo.
  • Los Estados Unidos intentaban una invasión fallida a Cuba, en Bahía de Cochinos.
  • En la República Dominicana era asesinado el dictador Rafael Leónidas Trujillo.
  • Moría Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura.
  • En Israel se juzgaba al criminal de guerra Adolf Eichmann, capturado por un comando secreto en la Argentina, donde vivía con una identidad falsa.
  • Oscar Alfredo Gálvez se consagraba campeón de Pista y Carretera en un mismo año.
  • En fútbol, la “Academia” Racing Club se consagraba campeón con un equipo inolvidable: Negri, Anido y Mesías; Blanco, Peano y Sacchi; Corbatta, Pizzuti, Mansilla, Sosa y Belén.
  • José Francisco Sanfilippo se convertía en goleador del año por cuarta temporada consecutiva, batiendo el récord de Arsenio Erico, que lo había conseguido tres años seguidos.

 

 

 


Publicado en la Revista Autoclub N° 200 - Abril / Mayo / Junio 2009